Pasa siempre despacio: va a jugar su tresillo
este viejo humanista, con su larga levita,
que la de don Juan Álvarez Mendizábal imita,
y su pequeña caja de rapé en el bolsillo.
Junto al brasero, envuelto en un humo de espliego,
lee después a Horacio, en un goce inefable…
Todo en su lenta vida es ejemplar y amable,
como en las dulces [...]